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miércoles, 29 de abril de 2015

CACHO, NUEVO PRÓCER DEL PROGRESISMO K?

Es sabido ya que la candidatura de Cacho cayó más pesado que pastelito de yunque en la progresía K Cordobesa. Acostumbrados a degustar las mieles de cuadros forjados en la lucha popular y obrera de la altura de un Carlos Vicente, de un Horacio Viqueira, de ¿por  qué no decirlo? un Eduardo González Olguín, los militantes barricadenses, básicamente de la Capital, no salen de su estupor. "Esto es claramente un retroceso a la Córdoba de las Pichi Campanas" señaló, con acento tex-mex, a GIT un bisagrista que pidió reserva de su identidad clandestina. Letras airadas poblaron las redes sociales a lo largo de las que serán recordadas en las páginas del movimiento revolucionario cordobés como "las aciagas jornadas de abril". Algunos exégetas de la historia del campo popular y obrero de la docta planteaban optar por el más descriptivo título de "El día que que quedamos culo al norte, gracias al fascista de Accastello".
Pero, más allá de las fórmulas que las vanguardias locales eligen para expresar su desasosiego dialéctico, el hecho es que, en las huestes del Accastellismo duro, este dato no pasa desapercibido.
Hombre forjado en las batallas electorales, ganador incansable de cuanta candidatura se le haya puesto por delante, Eduardo Accastello, dista de ser un peronista ortodoxo hijo de mil putas, como lo sostiene Exequiel Revuelta, un militante universitario cuya identidad reservamos para que pueda seguir moviendo su esqueleto al ritmo de Calle 13 y no sufra un tratamiento digno de un transformer por parte de la pesada del Accastellismo en el próximo acto de campaña.
Efectivamente, Accastello, atento a todos los detalles del estrépito negativo que ocasionaría en un 0.2% de su electorado la nominación del autor del célebre cuento del "negro humedá", ha tomado cartas en el asunto, designando un equipo técnico que se reunió clandestinamente en algún lugar de la UTN hace dos sábados, a los efectos de desarrollar la difícil pero no imposible tarea de volver a Buenaventura una figura que despierte adhesiones (sic) en la progresía que se autotitula hace 30 años como heredera de los mártires del Cordobazo y otras escaramuzas.
Como siempre, GIT tuvo acceso, a partir de una investigación incansable y que pone en relieve la capacidad periodística de nuestro servicio informativo (Jorge Navarro, date cuenta pordió), al PLAN SECRETO DEL ACCASTELLISMO PARA HACER DE CACHO UN PROCER PROGRESISTA.
Aprovechando el fin de semana largo, lo encerrarían a Cacho, que como YA ES NOTORIO, se está dejando la barba, recurso estético caro al progresismo, y lo someterían a un duro curso acelerado de formación en marxismo ortodoxo. Nada de Hobsbawm, Laclau ni Chantal Mouffe, directamente se aplicarían las tesis contenidas en el 18 Brumario, el AntiDhüring, la Crítica a la Economía Política, La Ideología Alemana y, por supuesto El Capital y el Manifiesto Comunista.
Preveen los especialistas obtener un producto si bien algo híbrido, pero que encarne de manera más subjetiva en el ideario del pibe de morral verde y bermudas bolsilludas por así decirlo.
Que Cacho comience a incorporar a sus monólogos deliciosas semblanzas de la campaña del FSLN en la selva Nica, es un hecho, que el negro Humedá pase a denominarse "Camarada Humedá" y que el mangueo de tragos que es el núcleo de este chascarrillo transcurra en una fiesta en la embajada de Venezuela, también. Dicen, incluso, que hay algo de Hugo Chávez Frías en Buenaventura si se le calza del modo correcto una boina calada al estilo del Che. En fin, por estas horas es febril la actividad en esta verdadera cárcel del pueblo en la que se encuentran los integrantes del Think Tank Accastellista. Las urnas, y -particularmente- las redes sociales dirán si el resultado es el esperado. Recuperar ese caudal electoral, si bien insignificante, habla de las ambiciones reales del"Pelau" como le llamaría amistosamente Cacho a su nuevo amigo Edu.