Torrente es GIT

Loading...

martes, 13 de marzo de 2012

El Flautista de Truckerville


E n una comarca muy lejana, hace mucho mucho tiempo, vivía un joven de tez oscura como el azabache, de facciones fulerazas como la puta que lo parió, y de un hablar, directamente de grone de cuarta.




El muchachín vivía en una comarca cuyo nombre escapa a la memoria del relator, pero decidió mudarse a un condado vecino donde imponía su voluntad una maléfica Reina que hacía del odio racial su razón de ser.

Decidido a ganarse el pan con el sudor de su frente y el olor a chivo de sus axilas, se compró un camión para transportar los granos de condado a condado y rápidamente se fué haciendo fuerte en el gremio de los camioneros.

Con el tiempo, sintió que la hora de imponer justicia había llegado, y se decidió a terminar con el racismo de la Monarca. Se hizo llamar Hugo de Truckerville (Villa Camión pa los que no saben inglés a esta altura) y rápidamente hizo su primera declaración pública, pegando con moco unos afiches en los árboles del condado.

Aprovechando que se daba por esos días la visita de un juglar Anglosajón a Palacio, sentenció "La ortiva de la Reina se quierease la pulenta con los gringos y lo recibe al roger rocket ese porque es inglés y rubio (jamás se preocupó en verificarlo ya que el músico es morocho) a Truckerville no lo recibe porque es groncho y no toca ni la flauta".


Así, comprendió súbitamente que con el tema del camioncito y las cometas no iba a llegar muy lejos que digamos y que lo suyo era la música. Y decidió aprender a soplar la quena. Rápidamente, se buscó una profe y avanzó hasta sacar la marcha peronista.


Luego, una vez formado en las artes, todo fué dejarse llevar por los consejos que le daban sus hijos...







Rápidamente, comprendió que poseía una cualidad especial, aparte del bolsiqueo de recursos, y era un especial don para hipnotizar con su soplar de quena...
 
Mientras tanto, en Palacio, la Reina hablaba con el más allá en busca de una respuesta acerca de que actitud tomar con la creciente fama del flautista de truckerville...
 
 
Envalentonado por su habilidad para hipnotizar, un día, en la radio del mionca, escuchó que la Reina, quien no paraba de recibir fulgurantes figuras de la música WASP, tenía un problema con ratas en palacio. La casa rosada se le había llenado de ratas que le comían las cajas llenas de subsidios. Y necesitaba un tratamiento especial para ese tipo y cantidad de animales. Hizo instalar en los árboles del reino un cartel que decía, "Recompensaré con cargos y diputaciones al que me saque las ratas neoliberales de encima. Firmado: La Reina."
 
Pensó que su hora había llegado y se decidió a practicar con unos roedores amigos, mientras urdía un plan siniestro... 
 
 
La idea, básicamente expresada era acabar de cuajo con el racismo protoanglosajón de la Reina Cristina, e imponer la "Ditadura" (sic) del proletariado que le había enseñado su amigo de juventud, el coronel Seineldín, un milico que se la pasaba rezando y autoflagelándose por pecador. Así, se recuperarían los valores nacionalistas y morochos, y Ricardo Iorio sería Secretario de Cultura.
 
Terminado este pensamiento en unos dos o tres días, decidió marchar sobre palacio con las ratas que no paraban de seguirlo en su nuevo rol de justiciero... y al llegar...
 
 
 
La Reina, que era muy sabia, y para nada racista, rápidamente le bajó el copete tratándolo con cordialidad. Y de inmediato, le pidió que articulara un plan para sacar las ratas de palacio, a ver si era tan pulenta.

Lord Truckerville, conmovido, se dió cuenta que estaba hasta las manos. Comenzó a recorrer todas las oficinas de Palacio tocando la quena al mangazo, pero nada. No salía ni una puta rata. Parecían abulonadas a los sillones.
Así, al cabo de una semana se cansó y ya no pudo soplar. Con tristeza, comprobó que no sólo no había sacado ninguna rata de Palacio, sino que se le habían metido las que había traido en el camino tocando la flautita de mierda esa.

Exhausto, alcanzó a ver a la Reina que con las fuerzas del pueblo que la vivaban, sacaba a los patadones en el culo a las ratas de Hugo y a las de Palacio, y cayó preso detenido por unos guardias suizos que le recordaban sus lindas épocas como camionero...

Y negritín negresado, este cuento se ha terminado, y huguito de Truckerville, en gayola ha terminado...



No hay comentarios:

Publicar un comentario